La Historia de los Diablos

La leyenda de los diablos gira en torno al personaje de Pedro Ascencio de Alquisiras, brazo derecho de Don Vicente Guerrero en la lucha de independencia en la región norte del hoy estado de Guerrero. Platican los señores grandes de Alahuixtlán que cuando Pedro Ascencio era un niño, una vez encontró a una serpiente herida. Le habló la serpiente, diciéndole, “ayúdame, Pedrito.” Pero Pedro le dijo, “No te voy a tocar, porque me muerdes.” La serpiente le contestó, “No te muerdo, Pedrito. Llévame a aquel cueva, y recibirás tu recompensa.” Pedro hizo como le pedió la serpiente, y cuando llegó a la cueva que había señalado (que aún hoy tiene el nombre de “Cueva de la culebra”), encontró a un señor, el padre de la serpiente, quien le regaló una varita que estaba en una mesa. Dijo, “Ten, Pedrito. Cuando te amenazan, esta varita se convertirá en chicote, y podrás vencer a tus enemigos.”
Cuando Pedro creció, llegó a ser el lugarteniente de Vicente Guerrero en la Guerra de Independencia. Desde el comienzo de la Guerra en 1810 hasta que terminó en 1821, Pedro Ascencio de Alquisiras fue el terror de los realistas, quienes nunca lograron vencerlo.
Una vez, hacia fines de la Guerra, Pedro Ascencio y sus hombres se encontraron atrapados en el pueblo de Teloloapan. Los realistas habían sitiado el lugar, y no había salida. Pero Pedro se acordó de la serpiente, e hizo que sus hombres se vistieran con cueras de gamuza y máscaras diabólicas de colorín y cuernos de animal. Tomaron sus chicotes de ixtle y, haciendo ruidos espantosos y tronando sus chicotes, salieron de las cuevas de Teloloapan. Los españoles, temerosos y supersticiosos, se espantaron tanto que huyeron sin más, dejando armas y parque detrás de ellos.
Pedro Ascencio de Alquisiras nunca estuvo de acuerdo con el acuerdo entre Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide para acabar con la guerra, dado que no confiaba en el pérfido Iturbide. Por fin fue hallado y asesinado en el verano de 1821, y su cabeza cortada fue exhibida en Morelos.
Pero la gente de Teloloapan todavía recuerda a Don Pedro y sus hazañas, y cada 16 de septiembre desde entonces, con algunas interrupciones, siguen conmemorándolo con un concurso de Diablos.
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